miércoles, 14 de abril de 2021

Primavera...

 

Solo el vuelo lento de las águilas surca de vez en cuando el cielo de invierno… los árboles, apenas son visitados un par de veces al día por pequeños insectívoros que se marchan tan rápido como llegaron. El invierno, es un silencio, apenas rasgado por el grito nocturno del cárabo.

Pero la primavera, poco a poco, va impregnando de dulces sonidos y murmullos el ambiente, el azul se llena de aleteos y en la oscuridad reviven las charcas. Las zonas con agua se vuelven especialmente fecundas y no es difícil observar a las pequeñas criaturas acuáticas que tienen predilección por nacer en esta época del año. 

Ayer en la laguna de la zona dunar conté 15 patitos y dos crías de focha común; para ser una zona transitada por humanos todo el año y asediada por el turismo, no se puede pedir mucho más...

Al volver a casa vi algunas golondrinas y a un cernícalo volando raudo y bajo, en horizontal a la carretera por dónde yo iba (diría que era un primilla por su menor tamaño, en comparación a los cernícalos vulgares que son más habituales en la zona y porque el manto me pareció de un color anaranjado liso, sin pintas, aunque no podría asegurarlo).

Las palomas torcaces han disminuido su presencia, en los últimos años, por los alrededores de casa, y también las tortolitas turcas… pero ya hace un mes al menos que vi algunas parejas en amoríos. Algún mirlo también se ha dejado ver últimamente y hoy he visto un arrendajo.

Hace unos días, desde mi ventana, observé a dos urracas entre las ramas del árbol de enfrente. La más grande iba delante, y giraba la cabeza hacia la otra mientras se paraba a esperarla… pensé que quizás eran madre e hija, o quizás no… pero estaba claro sobre su relación y el cuidado de la mayor por la más joven. Entre las aves, los córvidos son los que tienen una inteligencia más similar a la nuestra por lo que nos podemos entender mutuamente con mayor facilidad que con otras especies de aves. Fui a buscar mi cámara de fotos pero, al moverme, en seguida volaron alejándose de ese punto de visión.

Mirando por otra ventana, hacia la parte de atrás, descubrí a una de ellas sobre una rama cortada en el suelo y pude hacerle una fotografía que después me ha servido de referencia para esta ilustración. En ella me he estrenado con lápices de colores y, aunque el papel me resultó un poco incómodo, demasiado rugoso para mi gusto, me ha encantado esta técnica y estoy deseando repetir con otro papel más liso.

Las urracas viven todo el año aquí aunque no se ven muchas cerca de mi casa, casi a diario, viene una o dos a comer restos de pienso. Hace una década también venían, durante la noche, algunos erizos morunos a comer… pero dejaron de venir.

Además de las urracas, he visto en alguna ocasión a petirrojos y sobre todo a caracoles, comiendo pienso de perro o gatos. Reconozco que lo de los caracoles es lo que más me sorprendió. Casi tanto como que las lagartijas de las Baleares comieran sardinas en lata o cualquier otro resto apetecible de comida.

Hace algo más de 20 años, en Ibiza, me disponía a prepararme un bocadillo de sardinas, bajo la copa de un gran pino, cuando al abrir la lata, varias lagartijas se acercaron demandantes hacia a mí. Les di varios trozos de sardina prácticamente en la boca, que comieron con avidez.

Eran oscuras, más robustas que las que yo había visto antes y, desde luego, increíblemente atrevidas para mi sorpresa.

Ese fue mi primer encuentro con las lagartijas de Baleares. Las únicas lagartijas que yo había conocido, en la península, eran extremadamente tímidas y huidizas, bastante más esbeltas y de colores claros verdes y pardos, y jamás las había visto comer, todo lo que sabía al respecto de su alimentación era que eran insectívoras.

Años más tarde vi las preciosísimas lagartijas de Formentera, de colores iridiscentes, azules, verdes, turquesa… que contrastaban con manchitas oscuras formando dibujos a lo largo de su cuerpo. A finales del 2006, en la zona de la Mola, se escondían de nosotros como las lagartijas peninsulares. Me fascinó la diferencia con las que había visto en Ibiza unos años antes.

Luego estuve haciendo un voluntariado en el Parque Nacional de Cabrera, la cocina de la casa en la que estaba tenía una puerta trasera que teníamos casi siempre abierta o entornada mientras cocinábamos. Era graciosísimo, en nuestro ir y venir para coger esto o aquello, ver a las lagartijas, de un marrón-gris-azulado oscuro, casi negro, comiendo migas o cualquier cosa que se nos hubiera caído en el suelo y salir a todo correr por la puerta al vernos llegar, para volver a entrar en cuánto nos alejábamos un poco. Creo que eran de la especie o alguna subespecie de Podarcis lilfordi.

Me recordaron mucho a las que había visto en Ibiza que, aunque mucho más atrevidas, eran también de color oscuro. Sin embargo, con el tiempo olvidé otros detalles de las ibicencas como para poder buscar la especie o subespecie con un mínimo de seguridad.

Bueno, me he ido de una cosa a otra… pero todo esto se resume para mí que todo está en constante cambio… y en el impulso de supervivencia y la capacidad de adaptación a los cambios. Antes se pensaba que la adaptación se producía de forma muy lenta y gradual, a lo largo de miles de años…  pero ¿en cuánto tiempo, los caracoles de alrededor de mi casa, dejaron de ser herbívoros para comer pienso hecho de restos animales? o ¿cómo insectos y ratas crean resistencias a los nuevos venenos en tan poco tiempo? y ¿cómo es que aves como cigüeñas y gaviotas, dejaron de dedicarse en cuerpo y alma a la pesca para rebuscar comida en los basureros? Por poner solo los ejemplos que me resultan muy cercanos y conocidos.

Podemos hacer algunas deducciones lógicas, claro… pero ¡nos queda tanto por descubrir! 😊


jueves, 18 de marzo de 2021

Los límites del Conocimiento


Tengo una memoria fatal para algunas cosas... pero hace poco, creo que viendo la serie "El Visitante" decían algo así: "Si me preguntas si conocemos todo del mundo, la respuesta es No. Y si me preguntas si algún día lo llegaremos a conocer, te diré que probablemente No".

Nuestra especie


Me llamó la atención la frase y después de pensarlo unos segundos, concluí que yo habría contestado lo mismo a esas preguntas. 
El motivo de que no podamos conocerlo todo del mundo es, porque nuestros sentidos son limitados, así como nuestra experiencia; y nuestras capacidades cognitivas, lógica, imaginación, etc, por mucho que nos permitan crear modelos y prever situaciones, no nos da una información completa y absolutamente fidedigna de la realidad, solo aproximaciones. El mundo está en constante cambio y resulta demasiado basto y complejo, en base a todos los elementos, procesos e interelaciones que se producen a cada momento. 

Y el motivo de que nunca llegaremos a conocerlo todo es… porque el conocimiento aunque es acumulativo solo lo es hasta cierto punto. 

Por ejemplo, a nivel individual, aunque vamos adquiriendo conocimientos a lo largo de toda nuestra vida, a medida que aprendemos unas cosas, o nos surgen nuevos intereses, dejamos de lado otros temas, no podemos recordar absolutamente todo lo que hemos vivido, estudiado o aprendido a través de la experiencia con el mismo nivel de detalle, claridad y amplitud en todo momento.

Y a nivel colectivo, ocurre lo mismo, cada sociedad o civilización desarrolla ciertos conocimientos y aunque parte de ellos estén basados en los de sociedades precedentes,  hay otra parte importante que se pierde para siempre en la noche de los tiempos.

A cada momento de nuestra vida como individuos o de nuestra Historia, como sociedades, damos por válidas las que hemos entendido son las mejores explicaciones a los interrogantes que nos van surgiendo. Pero, esas explicaciones van cambiando con el tiempo, a veces con pequeñas variaciones, otras con ampliaciones, o incluso como algo radicalmente diferente que invalida a lo precedente.

La Ciencia trata de dar respuesta a los interrogantes de la Humanidad y soluciones a los problemas que enfrenta. El método científico es sin duda el método más seguro del que disponemos (no digo el único pero sí el más seguro) para adquirir conocimento.

De hecho, el método científico, es una de las formas en la que todos aprendemos: primero nos surge un interrogante acerca de algo, después nos formamos una idea o hipótesis y experimentamos, utilizamos la deducción lógica, comparamos con lo que otros han experimentado o piensan sobre el mismo tema y elaboramos una conclusió provisional que finalmente damos plenamente por válida cuando nuestro entorno también coincide con ella. Con el tiempo y nuevas experiencias podemos modificar esa respuesta. Si entran en juego nuevas variables -o se nos habían pasado por alto- que ahora nos permiten dar una explicación diferente o más completa, a ese interrogante original. 
 
Esto lo hacemos sin plantearnos cómo, es una manera espontánea de conocer lo que nos rodea y a nosotros mismos pero la Ciencia ha ido refinando y estructurando esta manera de adquirir conocimientos para que quepa la menor duda posible. 

Entre las otras formas de adquirir conocimientos, la más básica, es por imitación: hacemos lo que vemos que hacen otros. Lo que se repite una y otra vez, acabamos integrándolo como propio sin darnos ni cuénta. Así  es como aprendemos sobre todo al principio de nuestra vida, pero también en la juventud y la edad adulta: muchas modas y corrientes de opinión se basan en este método, a través de la repetición propagandística. (habrá quien piense que esto es no es "aprender" sino repetir como loros, quizás sería más correcto haber escrito "aprehender" en el sentido de hacerse con algo que no es propio, pero ya que consideramos que los niños "aprenden" a hablar y ya que muchas cosas aprehendidas de esta manera las llegamos a considerar conocimientos propios, pienso que, para lo que quiero expresar, ya va bien, por no confundir más el concepto de "aprender").

Hay formas menos comunes o menos tratadas de adquirir conocimientos, ni siquiera sé si le sucede a todas las personas o solo a una parte... a veces ocurre que se está pensando u observando algo relajadamente y de repente, como un rayo, llega una comprensión sobre ello -de una forma clara, concisa y sorprendente-, que no teníamos con anterioridad. 

Otras veces, una persona tiene un problema entre manos al que, por más vueltas que le de, no encuentra solución, se va a dormir y, al poco de despertar, cuando vuelve a pensar en ello, llega la solución con total facilidad -de aquí debe venir el famoso consejo de "consúltalo con la almohada"-. 

También, a veces, los sueños con su particular forma metafórica de expresarse, nos ayudan a comprender cosas o a traer a la consciencia lo que, hasta ese momento, permanecía en el subconsciente.
 
Y después está la fe, no me refiero únicamente a la fe religiosa -que también- sino, simplemente, a creer algo, cualquiera que sea la cuestión, e integrarlo como parte de nuestros conocimientos sin cuestionamiento o experimentación al respecto, solo porque nos llega a través de alguien a quien damos credibilidad, por afecto, respeto, admiración personal, estudios, posición social, etc. Esta forma de adquirir conocimientos tiene sus ventajas -básicamente nos ahorra mucho tiempo- pero tiene un gran inconveniente: se cae fácilmente en el dogmatismo.

En cualquier caso, así es como vamos adquiriendo conocimientos a lo largo de la vida -con mayor o menor proporción de unas formas sobre las otras, según cada individuo y circunstancias- y con ellos nos formamos una idea sobre el mundo. La cuestión es que cada uno tiene su propia versión, pero todos solemos estar convencidos que la nuestra es la mejor... quizás por esto constantemente nos acusamos unos a otros de hacer las cosas mal, de ser ignorantes, faltos de conciencia, y un largo etc. quizás como una forma de presión social de nuestra especie, que nos impulse a encontrar, a cada momento, la mejor y más completa versión sobre el mundo que mejore nuestra supervivencia.

El problema no es que pensemos que nuestros conocimientos son los más acertados... sino que llegamos a tomarlos como verdades absolutas e inobjetables. El dogmatismo no se presenta solo en ciertas religiones o instituciones, también en todos y cada uno de nosotros. 

Cuando estudié Geología para Ciencias Ambientales, me gustó mucho el hecho que te invitaba a pensar en tiempo geológico. En el tiempo geológico la dura roca, sometida a la presión de las placas tectónicas, se deforma como plastelina. Esta deformación es visible en  algunos afloramientos de rocas; aunque nosotros sólo vemos una estática roca deformada, si una cámara de vídeo hubiera podido grabar toda la secuencia, a lo largo de los cientos de miles de años en los que se produce, y para poder verla la aceleráramos a tiempo humano, veríamos la Tierra como un conjunto de diversos materiales más o menos densos o fluidos, según las características de cada uno, que se mueve y deforma sobre si mismo y parte de ese material plástico y transformable somos los seres vivos.

Esto nos da la clave para entender que una de las pocas cosas que podemos dar como absolutamente ciertas es que todo está en constante movimiento y transformación (incluso cuando nuestra percepción nos indica lo contrario), en función del tiempo y el espacio (la velocidad y la aceleración), la percepción cambia y con ella el conocimiento que tenemos de la realidad.
 





lunes, 15 de marzo de 2021

Entrelazados

En el mes de febrero, siguiendo con el reto #wildart2021, la palabra inspiradora para la ilustración era la del título de este post. Buscando animales en Pinterest, encontré la imagen de dos elefantes africanos entrelazando sus trompas, que me pareció sencillamente preciosa, y la tomé de referencia para mi ilustración.



Esta especie, Loxodonta africana, hermana nuestra en el pequeño grupo Mamífera, es el animal terrestre más grande que existe en la actualidad, pueden alcanzar más de 3 metros de altura y un peso aproximado de entre 3000 y 6500 kg. (e incluso más), pueden vivir alrededor de 70 años,  sus cerebros llegan a los 5 kg de peso y tienen el triple de neuronas que los nuestros. las hembras tienen embarazos de 22 meses y amamantan a las crías durante cuatro años. Estas hembras se protegen y protegen a sus crías formando manadas, normalmente muy emparentadas, en las que se ayudan mutuamente con las crías. 

Su trompa es un órgano multifuncional sumamente complejo, con unos 100.000 músculos diferentes, que le sirve para respirar, oler, comunicarse emitiendo sonidos, beber, procurarse el alimento, ducharse, dar trompazos, levantar peso, amenazar y coger cosas... en su punta dispone de dos protuberancias sumamente sensibles, a modo de dedos, que le permiten coger objetos muy pequeños.

Sus enormes orejas los hacen encantadores a nuestros ojos... no se si a ellos también les parecerán hermosas... pero, si más no, les sirven para disipar calor y refrescarse.

A todos nos es conocida su fama de tener una gran memoria y de asustarse con un pequeño ratón... y es que, pese a su gran tamaño, tienen sus miedos como nosotros, a seres mucho más pequeños como, por ejemplo, abejas y hormigas.

Recuerdo una secuencia que me impactó de un documental de elefantes que vi hace ya muchos años y, por desgracia, ya no recuerdo su título... En ella un grupo de elefantes al pasar cerca de los huesos de unos congéneres, se apartaban de su camino acercándose a ellos y, como rindiéndoles homenaje, los acariciaban con sus trompas durante un rato. 

Me dio la impresión, por sus gestos, que reconocían aquellos huesos, quizás eran de familiares o miembros de la antigua manada. Quien sabe si cuando murieron, por vejez o por causa violenta, ellos lo presenciaron desde cierta distancia...  estas posibilidades y alguna más pasaron por mi mente. 

Nosotros, ahora, no rendimos ese tipo de homenaje al recuerdo de nuestros seres queridos, pero no siempre ha sido así... o no, al menos, en todas las culturas humanas. En un documental (este lo gravé en un CD que aún conservo y si no se ha estropeado lo podría volver a ver) sobre tribus de indios americanos a principios del siglo XX, en una de ellas tenían la costumbre de conservar junto a ellos y tomar en sus brazos los huesos de sus familiares o miembros apreciados de la tribu. En nuestra cultura nos conformamos con guardar fotografías o pequeños objetos que les pertenecieron y de vez en cuando tomarlos, mirarlos, olerlos y acariciarlos... como un sucedáneo de lo que, si no tuviéramos esos objetos, haríamos con sus restos.

Loxodonta africana está clasificado por la U.I.C.N (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como “vulnerable”. Lo cierto es que, en el pasado siglo, de una población estimada de doce millones se pasó a una de 400.000 individuos. Y, mientras decrece esta especie en el continente africano, la población humana se ha multiplicado por diez, según fuentes de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Salvajes) en el 2019, pasando de 125 a 1225 millones 

Debido a que el marfil es muy codiciado por los humanos, pese a que la especie está protegida, la caza ilegal continúa. En National Geographic leí que una media de 92 elefantes mueren cada día a manos de los cazadores. Independientemente de mafias, codicia e intereses..., en África no abundan las oportunidades laborales que digamos... quizás muchos de esos cazadores no conozcan, o no tengan a su alcance, otra forma de ganarse la vida. Aunque muchos se reconvirtieran en guardas de las Reservas y Parques Nacionales no puede haber trabajo para todos.

Es una pena para el elefante y me duele imaginar que una especie tan maravillosa pudiera llegar a desaparecer...




sábado, 13 de marzo de 2021

Extremófilos


En enero el promt del reto #WildArt2021 de @zoekelerart en Instagram era “Extrems” que se puede interpretar en un sentido amplio...

Como yo quería dibujar un animal, pero no a un microorganismo, hice una búsqueda sobre animales que viven en ambientes donde a otros les sería imposible y el que más me impactó y cautivó fue el Pez cachorrito Del Valle de la Muerte, Cyprinodon salinus. Este pequeño pez que mide unos 6’7 cm de media, vive en pequeños y aislados restos de agua de un lago desaparecido en la última glaciación, en pleno desierto del Mojave, uno de los lugares más calurosos del mundo.

Un pez en el desierto! Me parece una de las situaciones más extremas para un ser vivo!

El clima Del Valle de la Muerte es subtropical desértico, el sol brilla todo el año y los veranos son extremadamente calurosos, con temperaturas que pueden superar los 50º C; los inviernos son suaves pero por la noche pueden bajar hasta los 0º o -3º C

Debido a la evaporación por las fuertes temperaturas, en estas pequeñas acumulaciones de agua apenas quedan unos pocos centímetros de profundidad y con una salinidad cuatro veces superior a la del océano, condiciones que pocas especies de peces podrían soportar. Por si fuera poco, el pez cachorrito del desierto también soporta cambios de temperatura de entre 0º y 47º C que matarían a mucho otros peces.

El Cambio Climático puede hacer más extremas aún estas condiciones... Espero que este Súper-viviente lo siga consiguiendo!


 



sábado, 6 de junio de 2020

Encuentros En La 3ª Fase

Esta historia empezó en los años cercanos al estreno de la película que da título a este post.

Un tiempo antes, mi padre había ido a ayudar a un amigo a hacer una caseta de obra en un terreno boscoso de Calafell… y pronto se enamoró del paisaje. Así que, le propuso a mi madre hacer un esfuerzo entre los dos y comprar un terreno, dónde él haría una casa, que sería su propio hogar, nuestro verdadero hogar -ya que hasta ese momento vivíamos de alquiler en la ciudad-.  

Recuerdo el día que mi padre nos puso frente al terreno que habíamos comprado. Estaba en la falda de una montaña, el sol salía por detrás… y por delante, hacia el oeste, entre los pinos, se veía un poco el mar.  Era una maraña de monte bajo, llena de vegetación punzante: chaparros, aliagas, zarzas, uva de perro… ¡Daba igual, había que coger las hazadas y ponerse a limpiar casi 900 m2 de aquella espesura impenetrable!

En aquél entonces Mas Romeu de Urbanización solo tenía el nombre. Las calles estaban sin asfaltar y a penas había unas cuántas casas diseminadas por la zona. Lo que sí había era un centro social que nosotros llamábamos “El Restaurant” que primero regentaba una alemana que adoraba el alcohol tanto como parecía odiar a los niños… Nosotros, los niños, la llamábamos la “Totosfoga” porque cada vez que nos veía en los alrededores pisando su cuidada zona ajardinada salía enfurecida gritando “Totos foga d’aquí! Totos foga! Más tarde el Restaurant pasó a estar regentado por los padres de unos de nosotros y ya pudimos corretear por los alrededores más o menos tranquilamente (de vez en cuando nos llevábamos alguna bronca, lógicamente, erámos unos trastos inquietos).

La amistad, entre nosotros, se dio de forma espontánea… cómo suele suceder entre los niños. Estás en el mismo sitio, mirando lo que hacen, alguien te dice algo… y unos a otros, sin darse cuenta se van acercando y forman un grupo.

Pero antes de llegar a ese punto, yo no estaba muy motivada a ir a Mas Romeu excepto por algo que empecé a notar que sucedía algunas noches… En aquel rincón de Calafell, en las zonas más alejadas y boscosas, también habían encontrado refugio un buen número de perros abandonados y/o escapados del maltrato humano. No se dejaban ver y solo bajaban algunas noches a beber de algún cubo olvidado con agua en el exterior; yo los oía y me encantaba la mezcla de emociones que me producían, entre fascinada y algo temerosa ¡nunca había tenido tan cerca a un animal “salvaje”!.


Un día se produjo un encuentro. Un grupo de niños en bicicleta subíamos del Restaurant por una de las calles sin asfaltar. De pronto vimos un grupo numeroso de perros bajar corriendo de la montaña en nuestra dirección. Ellos nos vieron a nosotros en el mismo instante y ambos grupos, niños y perros, frenamos en seco y nos quedamos mirándonos petrificados. Fueron unos instantes de alta tensión, hasta que un niño enérgico y algo mayor que yo, con la punta del pie lanzó una piedra en dirección a la manada de perros… ¡Al instante niños y perros nos movilizamos saliendo a correr en direcciones totalmente opuestas! Fué muy emocionante.

Al tiempo hubo una batida organizada por el Ayuntamiento y mataron a todos los perros salvajes. Dijeron que eran una treintena. Yo me sentí enfurecida y muy apenada cuando me enteré.

Desde que tengo memoria, siempre me han fascinado los animales. Cuando nací ya vivía con nosotros una perra llamada Tosca que murió cuando yo tenía siete años, pero luego llegaron otros perros, pájaros, hámsters, gatos… algunos que yo misma había llevado a casa, al encontrarlos abandonados. Entre los ocho y los doce años, por razones familiares y de trabajo, pasaba muchas horas sola en casa, en las que únicamente tenía la compañía de los perros que me brindaban toda la sensación de protección y cariño que podía necesitar en ausencia de mis padres.

En Mas Romeu, al principio, había pocos gatos. En la zona dónde yo vivía, de hecho, pasaron algunos años hasta que llegaron los primeros. A medida que fue llegando más gente, y construyéndose casas, los gatos también fueron llegando. Un hecho que viví cuando tenía 14 años, me mostró la forma en que muchos gatos, que en principio habían venido con la gente, se fueron asilvestrando y formando pequeñas colonias. Pero este hecho lo dejo para explicarlo en el próximo post.

Además del centro social del Restaurant, también había una piscina. Allí fue, principalmente, dónde todos los niños coincidimos y empezamos a hacer amistad. Y, como pasa en todos los grupos humanos, rápidamente se formaron pequeños subgrupos de afinidad. Aunque todos nos relacionábamos y lo pasábamos bien juntos.

Aunque aún no se había estrenado la película “Encuentros en la tercera fase”, a mi me fascinaba la idea de que pudieran existir extraterrestres, supongo que la serie Star Treck me influyó mucho. Siempre me daba por mirar las estrellas y hablar de ese tema al volver para casa de noche. Cómo yo vivía en la zona más alejada, mi amigo Javi (el de la Seat) siempre me pedía que me esperara al final de la casa de Jose Luís y Ramón, por donde cogía un atajo hasta su casa; de vez en cuando me gritaba “Nuri, ¿aún estás ahí?” yo le contestaba y esperaba hasta que me decía que ya había llegado. Años más tarde me confesó que las historias que yo le contaba sobre extraterrestres le asustaban jejeje.

Cuando ya todos se habían quedado en sus casas, yo aún tenía que seguir un rato caminando  hasta llegar a la mía. A mí lo que me asustaba no eran los extraterrestres sino la oscuridad. Para controlar el miedo me decía a mi misma que, aunque no viera más que sombras (no había alumbrado), lo que había en el bosque era lo mismo que veía cuando era de día, nada malo sino todo lo contrario: la naturaleza que tanta admiración me causaba. Así aprendí a no sentir miedo de lo que no podía ver.

Fueron unos años intensos, en los que lo pasábamos muy bien juntos… nos pusimos motes, inventamos letras de canciones para algunos temazos musicales del momento*, como por ejemplo el “Wish you Were Here” de Pink Floid. Pasamos arriesgadas aventuras, explorando nuevos parajes de las montañas, correteando por ellas, a veces perseguidos por payeses a los que habíamos arrancado de sus viñas algunos racimos… incluso perdiéndonos en alguna ocasión, en la que reencontramos el camino gracias a mi perro Lucky (en realidad era como si fuera de todos pues recorría todas las casas y andaba libre por toda la zona) . Algunos padres nos llevaban en coche a los partidos de fútbol que jugábamos (hasta 11 niños en un coche). Todo era más libre, divertido y emocionante.

Con el tiempo y sin darnos cuenta el grupo se fue deshaciendo… la vida nos fue llevando por diferentes caminos. Algunos nos seguimos relacionando o encontrando ocasionalmente, otros dejamos de vernos y con el paso de los años muchos recuerdos se desvanecieron…

Sin embargo, cuarenta años más tarde, en pleno aislamiento por la pandemia de la COVID-19, nos reencontramos todos, o casi, en un grupo de whatsapp. Situaciones y personas que habíamos olvidado volvieron a nuestra mente, primero poco a poco… y luego con total claridad, especialmente gracias a fotos de la época que algunos aún guardaban. Es increíble el poder de la imagen. De pronto al ver una fotografía determinada los recuerdos enterrados por capas y capas de nuevas experiencias surgen como si los hubiéramos vivido ayer.

Ahora… ¡solo esperamos podernos reencontrar pronto! El tiempo ha pasado, pero algo esencial en cada uno de nosotros, hace que sigamos siendo los mismos chavales y chavalas que compartieron unos años importantes de la vida. Quizá en la fase 3 puede llegar a producirse el encuentro… jejeje

La idea de escribir un post sobre aquellos años, me la lanzó uno de ellos, Ramón en el grupo del whatsapp “Los genuinos de Mas Romeu”. A él y a todos los demás se lo dedico. No los nombro a todos porque son muchos y no quiero dejarme ningún nombre, todos son importantes y espero poderles dar un fuerte abrazo pronto.


 A mis amigos de Mas Romeu

* Algunos amigos se han dedicado a amenizarnos estos días de "Estado de Alarma" con música de aquella época tan nuestra. Han hecho una extensísima lista en spotify que os invito a escuchar:

https://open.spotify.com/playlist/3ryiHBmKK3Buqo3dpv96Oz?si=4koCDpFJQWy-mKQ-I7sgdg


lunes, 18 de mayo de 2020

Arte para la Conservación

Después de los tres posts sobre coronavirus, hoy me apetecía escribir sobre algo más relajado...

Cómo esta semana no he tenido un disparador (esa imagen, situación o idea que me impulsa a escribir sin que lo pueda evitar), no se me ocurría un tema concreto que fuera relajado (tengo en el tintero algunos...  pero más bien controvertidos). Así que he decidido tratar sobre algo más personal y que, al mismo tiempo, es motivo de este blog.

Aunque la pasión por la Naturaleza y el Arte me ha acompañado toda la vida, no ha sido sino hasta hace, relativamente, poco tiempo que descubrí que ambas pasiones podían ir de la mano... Y, aunque ya había empezado a hacer mis pinitos en ese camino, fue gracias a la Academia Illustraciencia -muy activa en Instagram- que abrí completamente los ojos a esa posibilidad.

Es curioso que, a pesar de haber visto en innumerables ocasiones, las ilustraciones que acompañan a libros de anatomía, salud, guías de identificación, etc. durante la mayor parte de mi vida nunca me planteé nada sobre esos dibujos... me refiero a cosas como ¿quién los hacía? ¿qué condiciones debían cumplir para acompañar a esas publicaciones? y cosas así...
Cráneo de Ursus arctos. Oso pardo.

Quizás fue porque la ilustración científica no se correspondía exactamente con la idea que yo tenía sobre lo que es Arte: pura expresión en la que todo vale y lo que cuenta es la emoción que se consigue transmitir. Al contrario, en la ilustración científica hay que representar con la mayor exactitud lo que sea que vamos a representar, y lo más importante es la transmisión de unos conocimientos, fruto de una investigación científica. Esto no implica que no pueda haber belleza en esas ilustraciones o que no puedan llegar a ser verdaderas obras de arte... es solo que estos aspectos artísticos no son lo más importante y nunca, nunca, nunca, pueden hacer palidecer o menguar la información que se quiere transmitir.

A pesar de este "encorsetamiento artístico" de la ilustración científica, es un campo del arte muy interesante para mi, pues implica conocer y profundizar minuciosamente en aquello que tenemos que representar. Y las previas y largas horas y semanas de estudio,  se llevan muy bien con mi faceta de "rata de escritorio".

Y si el "encorsetamiento" se hace un poco pesado...  se puede intercalar con otro tipo de dibujos o pinturas o simplemente hacer garabatos sobre un papel para relajarnos y dar rienda suelta a nuestra expresividad. La ilustración naturalista es otra opción que me encanta, un poco más “libre” que la científica.

Aún estoy al principio de ese camino, en el que arte y ciencia van de la mano... y no sé hacia dónde me llevará. Solo se que la belleza y la información del mundo natural y las especies que forman parte de él, merecen ser representadas y transmitidas.

Con todo lo que la Ciencia sabe, aún conocemos poco sobre nuestro planeta y su gran diversidad de formas de vida. Y a pesar que nunca lleguemos a conocerlo todo... - quizás, por eso mismo -, cada nueva información que nos llega es una sorpresa maravillosa para todo aquél que le mueva la curiosidad. Cuánto más se conoce sobre el Planeta y sus formas de vida más fascinante y maravilloso resulta. Es entonces cuando se llega a comprender el significado más amplio de aquella famosa frase del poeta Paul Éluard “Hay otros mundos pero están en este”.

Es curioso, pero en mi caso -y supongo que en el de muchos otros- cuánto más descubro y aprendo sobre la Naturaleza  más empapada me siento por la Magia de la Vida.

Calotriton asper. Posición dorsal. Tritón pirenaico
Calotriton asper.Posición ventral


P.D Los dibujos que acompañan a este post son algunos de mis primeros dibujos en ilustración científica, hechos en tinta con la técnica del punteado o stipling -a finales del año pasado-. En la actualidad sigo trabajando para mejorar poco a poco cada día.

martes, 12 de mayo de 2020

Virus y más virus...

¿Por qué se ha producido esta pandemia?

La Ciencia ya sabía que podría suceder...

Cuando una población de una especie tiene un crecimiento exponencial, al cabo de X tiempo los medios necesarios para su supervivencia empiezan a disminuir; ya que los consumen y destruyen por encima de su tasa de reposición. A medida que la especie sigue creciendo y se acerca al máximo soportable por el entorno, se empiezan a disparar una serie de mecanismos que tienden a frenar el crecimiento de la especie (cambios en el comportamiento, infertilidad, enfermedades, aumento de la mortalidad...). Una vez alcanzada la cota máxima que el medio puede soportar para la supervivencia de la especie en cuestión, esta tiene un rápido declive hasta descender a unos mínimos o incluso desaparecer.

Este concepto mucho más complejo y  desarrollado, con bonitas gráficas y ecuaciones, se estudia en Ecología de Poblaciones. Pero es bastante común la ilusa costumbre de creer que nosotros no estamos sujetos a las mismas leyes que observamos en otras especies...

Pero, ¿Como ha sucedido?

Si en el año 1800 ya éramos unos 1000 millones de personas...   200 años más tarde, llegamos a 6000 millones y, en solo 20 años más aumentamos unos 1.700 millones, llegando así a los 7.700 millones de personas en la Tierra en diciembre del 2019. Presentando así un evidente crecimiento exponencial.

[No parece casualidad que haya sido en Asia, dónde la densidad de población es más alta que en otros continentes (con diferencia), dónde se han iniciado pandemias (la de la gripe A y ahora la COVID-19).]

Sabemos que los virus no son seres vivos y no se desplazan por sí mismos, si no a través del contacto entre los seres que infectan. Para que el virus haya podido llegar, en poco tiempo, a todos los continentes, era necesario tanto un enorme número de personas, como la posibilidad de desplazamientos rápidos de las personas a lo largo de toda esa geografía (recordemos que el virus desaparece en poco tiempo fuera de su húesped).

En un mundo completamente interdependiente, e interconectado por los medios de transporte, a través de tierra, mar y aire... dónde cada día millones de personas se desplazan continuamente por cuestiones de trabajo, familia o placer... (la famosa globalización contra la que algunos nos manifestábamos hace ya más de 25 años) ha sido pan comido que el SARS-CoV-2 se pudiera expandir, en a penas unos meses, por todo el planeta.

Otro factor no menos importante es que a medida que nuestra especie ha ido aumentando, la biodiversidad ha ido disminuyendo. No solo porque seamos unos inconscientes irrespetuosos que disfrutemos matando a todo bicho viviente (que también) o traficando con todo tipo de especies protegidas o no. Sino porque a medida que crecemos, nos expandimos: necesitando nuevos lugares donde vivir... transformando bosques, selvas y llanuras en tierras de cultivo, y pastos para el ganado,  para poder alimentarnos, además de para otros negocios, tecnologías y necesidades, menos básicos pero propios de nuestras modernas sociedades.

Todo muy normal y lógico... la mala noticia es que esa Biodiversidad que nos estamos cargando, es imprescindible para el mantenimiento de la Vida y, por lo tanto, para nuestra propia vida, en muchos aspectos.... Pero ahora solo nos detendremos en ver porqué es necesaria para frenar las pandemias.

Sabiendo que hay unas barreras a la transmisión de los virus entre especies, imaginemos que estamos en una pista, nosotros en un extremo y el virus en el extremo opuesto; entre nosotros y él hay toda una serie de barreras colocadas (que son el resto de las especies de vertebrados). Pues bien, no es lo mismo que entre nosotros y el virus haya 100 barreras a que solo haya 10 ¿no? Ya que, cuántas menos barreras, más fácilmente llegará hasta nosotros o nosotros hasta el.

Sin embargo nosotros hemos ido saltando por encima muchas de esas barreras que nos protegían, en una inconsciente carrera directamente hacia los virus (y otros serios problemas). Este coronavirus no ha hecho nada (más allá de mutar que es lo que suelen hacer los virus), nosotros hemos acortado las distancias que nos separaban de él.


¿Se podía haber evitado?

Más allá de reaccionar lo más rápido y mejor posible ante el nuevo problema, pienso que no.
El que hayamos crecido exponencialmente y desarrollado tecnologías que nos permiten saltarnos muchas barreras naturales y desplazarnos rápidamente a nivel mundial responde a instintos vitales y características propias de nuestra especie.
Cualquier otra especie, si el entorno y sus propias características lo permiten, crece exponencialmente. Se suele decir que necesitamos hacernos conscientes de todo esto para valorar y cuidar lo que de verdad importa... es posible, aunque la "consciencia" es algo que hemos "sobrevalorado"  pero esto sería tema para otro post.


Conclusión

Tendremos que acostumbrarnos a vivir con esto... Conociendo el peligro pero sin volvernos psicóticos dejándonos llevar por miedos irracionales. Deberíamos dejar de buscar culpables dentro o fuera de nosotros y, en contrapartida, asumir mucho más nuestra responsabilidad individual y colectiva.

Estaría bien sacar algo positivo de todo este problema de los virus (como suele suceder con toda experiencia difícil). En este caso, saber de nuestra vulnerabilidad puede ayudarnos a comprendernos más tal y como en realidad somos, lejos de idealizaciones; lo que es una cura de humildad. Y sobre todo, tratar de preservar la Biodiversidad, comprender su inmenso valor y cuan necesaria nos es. 

Ilustraciónes propias creadas en Procreate



P.D Y con esto acabo esta miniserie de post sobre virus (aunque nunca se sabe cuándo puede surgir otro disparador similar o relacionado). En el próximo post o miniserie, que aún no se que formato llevará, tampoco se seguro que tema voy a tratar... así que, ya veremos, lo dejo como sorpresa para la próxima semana!









Cuatro días en el Parque Natural de Andújar

  Lo primero que sentí al pararme a contemplar el paisaje sobre el rio Jándula fue... el Silencio.  Pero después otras cosas me impresiona...