miércoles, 28 de septiembre de 2022

Cuatro días en el Parque Natural de Andújar

 

Lo primero que sentí al pararme a contemplar el paisaje sobre el rio Jándula fue... el Silencio. 

Pero después otras cosas me impresionaron más... en  los cuatro días recorriendo arriba y abajo la Sierra por carreteras y senderos puedo decir que nunca había visto un lugar tan poco transitado y a la vez con tantas vallas. 

Claro que no era la romería a la Virgen de la Cabeza que a juzgar por todo lo que hay en el Santuario debe armarse un buen lío de tránsito en esas fechas. Pero el nombre “La Virgen de la Cabeza” -aunque no era la primera vez que lo oía- me hizo pensar...

¿De donde vendría el mito pre-cristiano? Por la pose estática y sus vestiduras las vírgenes me recuerdan a las esculturas de las damas íberas que suelen llevar una copa o cáliz entre las manos. Ambas representaciones son mujeres que portan cosas: una bebida reconfortante, un niño salvador… Parece que la virgen, al fin y al cabo, viene a ser la representación de las mujeres que nutren y ofrecen sus frutos al mundo.

Mujeres generosas también estaban representadas en las venus paleolíticas, generosas en carnes -en este caso- con las que podían nutrir a otros, no en vano se interpretan como símbolo de fertilidad. Por otra parte también podían ser como una reserva de carne andante -a falta de neveras- por si las cosas se ponían muy magras y había que tirar de canibalismo para sobrevivir.


Las mujeres generosas tienen una función necesaria en el mundo -aunque sin pasarse- no solo para beneficio de su propia especie, también para individuos de otras especies que, por esa empatía interespecífica que tenemos muchos animales, podemos llegar a considerar casi como a nosotros mismos. Bajo este punto de vista el culto a la virgen me resulta más interesante, es un reconocimiento a la mujer nutricia que se ha mantenido desde la noche de los tiempos...  lástima que llegara la Iglesia para corromper ese hermoso significado con damiselas tan inmaculadas como ignorantes que se quedaron preñadas por obra y gracia del Espíritu Santo para alimentar a ilusos y fanáticos! Grurrrrr

Uish… lo siento, hoy estoy un poco mordaz! A menudo me disparo y luego me doy cuenta que debería medir mis palabras porque quien sabe... quizás dentro de 200 años -si conseguimos mantener y seguir desarrollando tecnologías punta- descubramos que ese mito eclesiástico también tenía una causa real, que el ángel no era más que el doctor de una civilización avanzada -extraterrestre o no- que practicó la primera inseminación artificial a una humana y claro, como tuvo que dormirla, la modorra de la anestesia tuvo que describirla -a falta de conocimientos sobre el tema- como la bajada de un espíritu santo sobre su cuerpo.

Pero bueno, aunque los mitos son interesantes... yo no fui hasta allí buscando vírgenes ni a visitar el santuario sino con la esperanza de encontrarme al lince sobre una de las grandes y pulidas rocas de granito y observarlo a placer... e incluso -porqué no- hacerle alguna foto con mi modesta Canon Power shot Sx40 hs. ¡Qué ilusa fuí... me está bien empleado por meterme con los que creen en el Espíritu Santo! porque al lince no lo vi.

Tengo que reconocer que me arrepiento un poco de no haber contratado a una de las empresas que te llevan a fincas privadas donde quizás las posibilidades de encontrarlo aumentan… pero solo un poco porque en realidad me apetecía disfrutar el proceso buscándolo por mi cuenta aunque no lo consiguiera ver.

Lo que sí vi fue a su fuente principal de alimento -como el lindo conejito de la foto-, algunas cacas que tenía bastante claro que eran suyas y un rastro de huellas que si no me confirma José Carlos De la Fuente[i] que eran de lince, yo aún no estaría segura si era más mi deseo de que lo fueran que una realidad el haber caminado justo por el mismo sitio que el esquivo felino.


No tuve que hacer ningún esfuerzo para ver ciervos, muchos ciervos -ademas también los oía pues justo empezaba la berrea- y perdices, bastantes también. Tan graciosas ellas que, como las gallinas, prefieren salir corriendo antes que volar… También vimos algunos gamos y bastantes rabilargos y un pequeño grupo de buitres negros volando alto.


Los ciervos eran muy confiados, se quedaban parados mirándonos fijamente unos instantes antes de corretear para esconderse tras los árboles apenas un poco más allá. No podíamos evitar pensar lo fácil que debe ser cazarlos y a las perdices también, ellas no te miran fijamente pero vaya… no son “correcaminos” precisamente.
 

La sierra y el bosque mediterráneo me tira mucho, y es que yo… -como dice la canción- y me apena que tenga que recordar esas hermosas tierras viendo a los animales salvajes tras las vallas.

Para compensar esas cosas desagradables que hacemos los humanos pensando en nuestro interés y beneficio exclusivos, también están otras cosas hermosas que hacemos… Y para el caso la estatua de un jabalí esculpida en el granito de esas redondeadas lomas. La zona, con un espacio habilitado con mesas y bancos de madera, se llama “El Jabalí” y para mí es un símbolo de reconocimiento a la resistencia y supervivencia de este fuerte e inteligente animal. 



Y por último pero no menos importante me llevo la simpatía de algunas personas con las que tratamos, como Paco el camarero de Los Pinos, y la comida rica rica… solo con el pan, el tomatito aliñao y las olivas yo ya soy feliz, aunque el solomillo de cerdo estaba que se deshacía en la boca… 😋




[i] José Carlos de la Fuente es rastreador, imparte talleres de formación y es guía de fauna salvaje en la empresa Ecowildlife; también  ha escrito dos libros: "Lobos, linces y osos" y "Coexistencia"





miércoles, 12 de mayo de 2021

Esterilización por Ley de animales de compañía

 

Recientemente la Junta de Andalucía ha presentado “la esterilización obligatoria de animales de compañía” como anteproyecto de Ley de Bienestar Animal. Un artículo sobre esto, se ha compartido en un grupo de Facebook, animando al debate, y ha sido el disparador que me ha impulsado a escribir.

Desconocía este proyecto de ley, como también que La Rioja ya lo aprobó en 2018.

Tengo que reconocer, que este tipo de leyes restrictivas, cada vez más habituales, me producen la sensación de estar viviendo aquellos libros y películas futuristas, tipo “Un Mundo Feliz”, dónde para que todo esté “bien” se reduce la expresión y libertad de los individuos, de manera que todo está perfectamente bajo control -supuestamente porque, por debajo, va haciento tic tac la bomba de relojería- pero, a la vez, resulta artificial y vacío. Me debo estar haciendo muy mayor... pero, sensaciones aparte, siempre intento ser objetiva en mis valoraciones.

Imagen de Oct. 1955 National Geographic

 

En la actualidad, muchas personas, sin ninguna ley que les obligue al respecto, deciden esterilizar o castrar a sus animales de compañía en las ciudades, es una práctica habitual desde hace años... De hecho, si nos fijamos, veremos que una gran parte de los perros que pasean con sus humanos, están ya castrados. Los gatos, diría que también hay una gran proporción de castrados; al menos los que yo conozco que viven encerrados, y dado lo complicado que es convivir con un gato en celo encerrado en un piso, es bastante lógico suponer que la mayoría, en esas condiciones, lo estén.

La esterilización, es algo que solemos justificar diciendo que se hace por su propia protección y bienestar… pero más a menudo se actúa por nuestra propia apreciación y conveniencia, porque nos resulta más cómodo, menos problemático o desagradable… y no tanto por las necesidades de nuestros animales de compañía que presupone la frase “Bienestar Animal”.

Fotografía de Alessandra Menonzici
Las Protectoras y Centros de Acogida de Animales se saturan con facilidad y los animales que viven en colonias en parques, jardines o en los límites de la ciudad, suelen presentar un aspecto sucio o enfermizo que nos apena o desagrada. De todos estos animales, una parte ha acabado así huyendo de su encierro, pero otra parte importante son el resultado de abandonos, a causa de modas sobre especies y razas que periódicamente van surgiendo -como si de ropa o bolsos se tratara-, y la facilidad para comprarlos en cualquier centro autorizado, aunque no se tenga ni idea sobre el animal en cuestión o, ni siquiera, se haya valorado que es un ser vivo con unas necesidades -más allá de la simple alimentación- particulares y diferentes a las nuestras.

Si se prohibiera la venta de animales de compañía -el tráfico legal de especies- el problema disminuiría enormemente. Pero, como con los límites de velocidad, en lugar de regular por ley que no se puedan fabricar coches que corran a más de 120km/h se penaliza a los compradores que son mayoría y dan más dinero a la Administración.

Si los criadores profesionales -empresarios cuya finalidad es vender-, pueden seguir aprovisionando a las tiendas de venta directa de animales de compañía, poco se va a solucionar… desde luego, nada, respecto al abandono. Si no hubiera tiendas dónde ir a comprar animales de compañía, las personas que realmente necesitan vivir con un animal irían a las protectoras y éstas se desaturarían, al mismo tiempo que disminuirían drásticamente los abandonos, causados por personas que compran animales por modas o tendencias y luego no pueden soportar las dificultades de vivir con un animal de otra especie.

En cualquier caso, no es un tema que debiera frivolizarse ya que no es una decisión trivial esterilizar a un animal con el que convives y al que quieres. Es una operación, como todas, no exenta de riesgos; y, en este caso, con consecuencias radicales para su vida, que afectarán a su salud, su comportamiento y equilibrio psicológico y emocional. 

De Pinterest. Desconozco autor/a

Esterilizar implica una decisión vital… como una adopción, un aborto o una muerte digna. Y, en no pocas ocasiones, tanto si son en un sentido como en el contrario, pueden ser difíciles, cuando no imposibles, de comprender por personas de fuera del entorno íntimo dónde se tienen que tomar.

Otras cuestiones que se planteaban sobre el tema de la esterilización, eran sobre maltrato animal. Sobre si es o no maltrato esterilizarlos, tenerlos siempre encerrados y sacarlos a pasear siempre atados, o si se puede considerar maltrato animal el simple hecho de tener animales de compañía.

Bueno, personalmente me apena su vida en las ciudades, cada vez más limitada, sin apenas espacios o momentos para la libertad… pero, hay grados de tolerancia a esas limitaciones según la especie o incluso el animal -según características y circunstancias individuales-. Para algunas especies o individuos puede ser una tortura insoportable y si consiguieran escapar no volverían jamás; pero otros las toleran con estoicismo y sin demasiados problemas se adaptan a ellas. De hecho, a menudo son ellos los que toman la iniciativa de acercarse y quedarse a convivir con nosotros, si se lo permitimos (aunque estas situaciones apenas deben vivirse ya en las ciudades...); en cuyo caso nosotros seremos sus “animales de compañía”.

Sin embargo, las relaciones no son fáciles. Sea entre individuos de la misma especie o entre especies diferentes, por muy cordiales que sean, siempre hay en mayor o menor medida, algún grado de limitación, dolor e incomprensión, esto tampoco tiene que ser necesariamente negativo en todos los casos… es fuente de aprendizaje y al fin y al cabo parte de la naturaleza de las relaciones.

Pero a menudo se cae en la cosificación de esas especies con las que convivimos, tratándolas como simples objetos, sobre los que vale cualquier acción, despojándolas de todo respeto a su propia individualidad. Menguando su valor, quizás por aquello de que “lo que se tiene cerca no se valora”, sin reparar en los maravillosos beneficios que solo ellas nos pueden aportar.

También se argumenta contra ellas con números sobre la mesa, con cifras sobre animales de compañía que parecen escandalosas e inaceptables.  Sin embargo, no deja de ser chocante, que a un país con una población de más de 47 millones de personas le parezca inaceptable una población de perros que no llega a los 7 millones y de gatos que no llega a los 4. Y peor aún lo tiene la fauna salvaje que unos pocos miles o cientos de algunas especies, ya resultan inaceptables para muchas administraciones locales, regionales, de CCAA o estatales. 

De Pinterest. Desconozco autor/a

 

Claro que no es solo una cuestión de número, todas las especies modifican e impactan en su entorno es mayor o menor medida, unas más que otras… por ejemplo, las características humanas nos han convertido en la especie con mayor impacto sobre el planeta, incluso, según algunas investigaciones científicas, cuando no éramos más que unos cuántos cientos de miles o muy pocos millones, en todo el Planeta, ya tuvimos la capacidad de acabar con la mayor parte de la megafauna a nivel global.

Cabe preguntarse, entonces, ya que también se justifica la esterilización de animales de compañía por cuestiones ecológicas para tratar de aliviar los problemas del Planeta, por qué no vamos directamente al origen del problema: nosotros mismos.

Bueno, era solo un planteamiento retórico, está claro que no es algo que se pueda hacer a través de leyes sin caer en Estados Totalitarios -como apuntaba un comentarista de la publicación en Facebook-, propios de la peor pesadilla futurista de Ciencia Ficción.

Además, es una cuestión ética y de respeto por las libertades individuales, nadie puede negar a ninguna persona su derecho a reproducirse, a luchar por una vida mejor en cualquier país o a perseguir sueños o ideales… eso son decisiones que solo podemos tomar a nivel personal. Y cuando han sido impuestas, (piénsese en China, con su política del hijo único, por ejemplo) más que solucionar han sumado más problemas a los ya existentes.

Sin embargo no tenemos tantos reparos en negar a otras especies animales lo que no nos podemos negar a nosotros mismos. Por lo tanto, les cargamos el muerto, convirtiéndolas en chivos expiatorios, de nuestros más o menos inconscientes sentimientos de culpa, para poder expulsarlos así, ritualmente, de nuestras vidas.

Sería más sano psicológicamente, no tratar de cargar el muerto a otros -ni a otras especies-, aceptar con sencillez que nadie tiene la culpa de los problemas planetarios, que no nos las sabemos todas, ni podemos solucionarlo todo… Y que, en la mayoría de las ocasiones, si no en todas, cuando hemos tratado de solucionar problemas a través de leyes cada vez más restrictivas, o a gran escala, lo que hacemos es empeorar la situación sumando nuevos problemas a los ya existentes.

Habría mucho que decir sobre este tema, pero ya me he extendido bastante. Solo me queda añadir, que se entiende que los gestores técnicos y políticos tienen que desarrollar sus funciones… pero, también se debe pedir, que no caigan en excesos, que hagan autocrítica, y traten de alejarse de visiones e imposiciones dogmáticas. 

Es una manera  para poder hacerlo, levantar los ojos de vez en cuando de nuestros asuntos y tratar de mirar el mundo bajo otras perspectivas…

Cómo dijo Paul Éluard “Hay otros mundos pero están en este”

 

P.D Casualmente, antes de este artículo, tenía en mente escribir sobre las “Especies de los Ecosistemas Urbanos”, dónde pensaba tratar el tema de los “animales de compañía” desde la perspectiva de su función en este particular tipo de ecosistemas, ya que me parece muy importante y que, sin embargo, se tiene poco, o nada, en cuenta. Así que parece que los “animales de compañía” van a ser tema de este blog para rato…

martes, 27 de abril de 2021

Ecosistemas urbanos

 

Hace poco más de una década, para mi -y estoy segura que para muchos otros amantes del mundo natural salvaje-, poner el adjetivo “urbano” a la palabra “ecosistema” era algo así como una contradicción absurda y casi un sacrilegio.

Posiblemente, por ese amor a todo lo que era “natural” (salvaje) versus todo lo que era “artificial” (hecho por los humanos), el motivo de entenderlo así tenía sus raíces en una antigua y arraigada -hasta nuestros días- concepción dicotómica del mundo, de vencedores y vencidos, blanco y negro, buenos y malos… en la que lo humano y lo natural estaban enfrentados: o la naturaleza salvaje acababa con nosotros o nosotros con ella. Y cada cuál apostaba por el lado que más le latía el corazón. 

Hoy no tengo ilustración pero tengo foto

Pero otras ideas más integradoras e inclusivas, que han bebido de las fuentes de las ciencias de la Ecología y de la Vida, se fueron abriendo paso: la Humanidad sólo es una parte integrante del gran Ecosistema llamado Tierra.  Los humanos no somos ni ángeles ni demonios, solo una especie más, con unas características especiales, sí, como cada especie tiene las suyas propias.

Sin embargo, es posible que lleguemos a causar un gran colapso; pero, no vamos a acabar con la Naturaleza... millones de especies sobrevivirán, se recuperarán y se configurarán nuevos ecosistemas y la Tierra seguirá su camino por el Universo como lleva haciéndolo miles de millones de años. Y sí, es posible que la Naturaleza acabe con nosotros… pero no por venganza o castigo, sino porque, como parte integrante, nosotros mismos habremos creado las condiciones necesarias para nuestra autodestrucción.

De alguna manera parece que todo sistema terrestre, desde un individuo, hasta una especie, estructura, sociedad o civilización tiene un proceso en el que necesariamente nace, se desarrolla, decrece y desaparece… o queda como algo vestigial o relicto. Todo está sujeto a los ciclos naturales.

Los estudios ecológicos sobre poblaciones son tan válidos para nosotros como para el resto de las especies. Por ejemplo, nos demuestran que:

Mientras que el entorno lo permite (haya recursos en abundancia: agua, alimentos, espacio, etc.) una población de una especie cualquiera, si no hay otros factores limitantes como, por ejemplo, depredadores, va aumentando progresivamente en número de individuos. A partir de cierto momento iniciará un crecimiento exponencial y, en la medida que se va acercando al límite que el entorno puede soportar, cuando el espacio y los recursos empiezan a menguar, surgirán todo un abanico de disparadores intraespecíficos, en forma de conflictos, alteraciones del comportamiento, enfermedades, etc. que tienden a frenar el crecimiento. Finalmente, cuando los recursos se agotan, a la par que las enfermedades, alteraciones del comportamiento y conflictos han ido debilitando a la población… esta sufre un rápido decrecimiento hasta límites cercanos a los iniciales o se extingue.

Si miramos los datos sobre el crecimiento de la población humana, parece claro que nuestra especie lleva tiempo en la fase exponencial y las consecuencias de ir acercándonos al límite que nuestro Entorno puede soportar, cada vez son más evidentes. Como ya no vivimos en puntos concretos del mundo, y aislados entre sí, sino en la Aldea Global, esto afecta a Todo y a todos: el espacio y recursos que estamos acaparando y agotando son también los que necesitan otras especies para su supervivencia.

Cada año va en aumento el número de millones de personas que pasa hambre en el mundo, mientras una lucha cada vez más feroz -y más o menos encubierta- por los recursos, forma parte de la agenda política de todos los países y muchas personas mueren cada año a causa de ello.  Los comportamientos intolerantes en forma de violencia de género, racismos, religión y fascismos, o, simplemente, echar la culpa “a los otros”, son el pan nuestro de cada día y, desgraciadamente, también acaban con la vida de muchas personas. La ciencia médica ha avanzado mucho... pero nuevas enfermedades surgen constantemente acabando con la vida de millones de personas.

Si no destruimos ecosistemas y especies inconscientemente por nuestra expansión y la explotación de recursos, lo hacemos racionalmente por cuestiones económicas,  políticas para evitar conflictos con la población humana, o con estudios y métodos científicos que avalan el que una especie, en un determinado entorno, no pueda tener más que X número de individuos -por lo general un número muy pequeño en comparación a la población humana-; “control poblacional”, “extracción” o “eutanasiar” son las formas en que se nombra esta forma de eliminación de individuos de otras especies, por cuestiones ecológicas o de salubridad*.

Nuestro crecimiento y actividades han transformado el planeta hasta el punto de afectar al Clima Global y ya hace años empezamos a sufrir las consecuencias, que han ido aumentando, a una velocidad no prevista por la Ciencia (recuerdo hace ya años... cuando científicos alertaban sobre migraciones masivas a causa del Cambio Climático).

Sin embargo, ni nuestra inteligencia, ni la consciencia o inconsciencia, o la ética y la moral tienen nada que ver con estos hechos… ningún ser humano, sea de la ideología que sea, tenga más o menos consciencia, moral o ética, desea llegar a esto. Y ninguno por inteligente, consciente, ético y todas las características deseables que pudiera tener, podría haberlo evitado. Simplemente, son procesos sistémicos de las especies y su entorno que, en determinadas circunstancias, suceden.

Y no solo estamos sujetos a las mismas leyes ecológicas sobre poblaciones que otras especies. También nuestros ecosistemas urbanos, esos “termiteros” humanos dónde habitamos, sólo son posibles gracias a las relaciones que se dan entre el medio biótico y abiótico -entre el medio vivo y no vivo-, a través de las transformaciones de materia y energía que fluyen entre ellos, como en cualquier tipo de ecosistema. En esas urbes no estamos solos, desde el principio otras especies han colaborado, de una forma u otra, con nosotros en su construcción, desarrollo y mantenimiento (pero, sobre esto último, me gustaría expandirme un poco más en el próximo artículo).

Ciertamente nuestros ecosistemas urbanos están muy lejos de alcanzar ese punto de equilibrio, entendido como “punto medio entre desequilibrios” o equilibrio dinámico, típico de ecosistemas maduros y salvajes. Nuestra frenética actividad genera tal cantidad de residuos (desechos orgánicos e inorgánicos) que el sistema no puede reincorporar y transformar para que estén otra vez disponibles como materias primas, a la misma velocidad en que se generan, y se convierten en fuente de problemas y contaminación de todo tipo que afectan a toda la Biodiversidad.

Pero, aunque no existiéramos, los ecosistemas salvajes también están sometidos a perturbaciones y constantes desequilibrios a lo largo del tiempo. Algunas de esas antiguas perturbaciones, realmente catastróficas a nivel global, tuvieron lugar por transformaciones globales de diversa índole, la explosión de súper volcanes o impactos de grandes meteoritos, produjeron un impacto sobre los ecosistemas terrestres y la biodiversidad de una magnitud inimaginable, cuyos rastros quedaron impresos en las capas terrestres y que hemos llamado “Extinciones masivas”. La Ciencia ha determinado 5 grandes extinciones de ese tipo, y ya hace años que los científicos hablan de la “sexta extinción” asociada a la acción de la humanidad sobre los ecosistemas de la Tierra.

Sin embargo, no queremos resignarnos a ser un desastre ecológico de alcance global, no dejamos de pensar en posibles alternativas y esas nuevas ideas, que fueron creciendo y expandiéndose, sobre nuestro lugar en la Naturaleza, dieron lugar a nuevos enfoques y disciplinas como la Ecología Urbana que, a su vez, engloba a muchas otras disciplinas.

Aunque, de momento, parece que solo consigamos “barrer bajo la alfombra”, hay personas que trabajan tratando de menguar esos graves desequilibrios de los ecosistemas urbanos y su impacto sobre los ecosistemas salvajes, y cada vez son más.

Esto es siempre, un rayo de esperanza, algo que nos hace soñar con un cambio de tendencia, con un mundo -actualmente utópico- en que las ciudades, en lugar de agotar lo salvaje y generar residuos y contaminación, se integren en el paisaje como nodos a través de los cuáles los flujos de materia-energía devuelvan al Entorno, en suficiente medida, lo que toman de él para que pueda estar disponible para todas las especies, no sólo para las generaciones futuras de la nuestra. Y no solo entendiendo a la biodiversidad como un recurso necesario para nuestra supervivencia, aunque también lo es, sino con pleno derecho sobre su propia existencia pues a efectos de la Naturaleza todos somos necesarios, aunque ninguno imprescindible.

Pero, hay que ser realistas, los modelos climáticos indican que, aunque todos dejáramos de utilizar, ahora mismo, combustibles fósiles, la permanencia de esos gases en la atmósfera, haría que durante siglos siguieran aumentando las temperaturas con los consecuentes impactos en el clima y la biodiversidad. Los nuevos modelos de generación de energías "limpias", "verdes" o cómo se las quiera llamar, se hacen a una escala tan grande que su impacto negativo es inevitable.

Sin embargo, en los ecosistemas, existen relaciones o efectos que desconocemos o resulta imposible valorar en su conjunto a lo largo del tiempo, porque van variando -o surgen nuevas configuraciones- según las circunstancias. Quizás factores que ahora se nos escapan, podrían compensar las consecuencias de la acumulación de gases de efecto invernadero o hacerlos menguar en menor tiempo del pronosticado. Mientras tanto otras especies más adaptables o generalistas van ocupando los nichos de las que están en declive o se extinguen, manteniendo así la funcionalidad de los ecosistemas, aunque la biodiversidad siga menguando**.

Así, voy fluctuando entre el pesimismo -la realidad que percibo- y el optimismo -lo que podría ser y deseo que fuera-, entre lo que sabemos a ciencia cierta -aunque no sea totalmente así- y lo que no sabemos aún pero que podemos deducir e imaginar -que tampoco será exactamente así porque nunca nada es exactamente como pensamos-. En cualquier caso, sea como sea ese futuro, sin duda traerá de todo, positivo o negativo dependerá de la perspectiva, del momento y las circunstancias.

 

P.D Hoy no tengo ninguna ilustración acabada para acompañar al texto... pero tengo esta bonita foto de una cigüeñuela, hecha en el año 2015 en el Delta del Ebro

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* No estoy haciendo aquí ningún juicio de valor, solo exponiendo unos hechos. En determinadas circunstancias no queda más remedio que eliminar individuos de otras especies, sea por unas circunstancias concretas, porque no creemos que, o no sabemos cómo, se pueda resolver de otra manera, o sea por lo que sea… pero también se cometen excesos, incluso cuando las razones están avaladas por estudios científicos y, en ocasiones, se eliminan individuos cuando no es necesario o incluso es contraproducente porque las razones iniciales han variado o no se tuvieron en cuenta otros factores. Por poner un ejemplo de una situación que viví en el Delta del Ebro en el año 2015, haciendo un conteo de gaviota patiamarilla: en el Delta hay muy pocos depredadores mamíferos, como el zorro que depreda principalmente sobre los huevos que estas gaviotas ponen en el suelo, pero había orden estricta de marcar el lugar y eliminar a todo individuo que se localizara, pues la gaviota seguía protegida pese haberse recuperado con creces y que ya afectaba negativamente a otras especies; por desgracia fui yo la que encontré la guarida del zorro y me vi obligada a marcarla con el gps para su posterior eliminación pese a que, en aquellas circunstancias, hubiera sido más adecuado dejar que el depredador hiciera su función.

 

**Me refiero a las llamadas especies “invasoras”. Se que este planteamiento puede ser controvertido, pero, creo que se entenderá lo que quiero decir cuando en vez de poner la atención en las perturbaciones o impactos iniciales, se ponga en las necesarias capacidades o características de las especies que tienen más posibilidades de sobrevivir en un mundo sometido a cambios profundos y acelerados. Desde luego, no toda especie “invasora” necesariamente sobrevivirá a las transformaciones del medio, pero sí tiene más posibilidades que otras.

Pongo entrecomillas el término “invasoras” porque es un concepto cargado de connotaciones negativas, como el de “inmigrantes ilegales” que a veces nos impiden valorar otras cuestiones de integración que, más allá de las perturbaciones iniciales, com más o menos problemas, acaban produciéndose.

 

Cuatro días en el Parque Natural de Andújar

  Lo primero que sentí al pararme a contemplar el paisaje sobre el rio Jándula fue... el Silencio.  Pero después otras cosas me impresiona...