lunes, 18 de mayo de 2020

Arte para la Conservación

Después de los tres posts sobre coronavirus, hoy me apetecía escribir sobre algo más relajado...

Cómo esta semana no he tenido un disparador (esa imagen, situación o idea que me impulsa a escribir sin que lo pueda evitar), no se me ocurría un tema concreto que fuera relajado (tengo en el tintero algunos...  pero más bien controvertidos). Así que he decidido tratar sobre algo más personal y que, al mismo tiempo, es motivo de este blog.

Aunque la pasión por la Naturaleza y el Arte me ha acompañado toda la vida, no ha sido sino hasta hace, relativamente, poco tiempo que descubrí que ambas pasiones podían ir de la mano... Y, aunque ya había empezado a hacer mis pinitos en ese camino, fue gracias a la Academia Illustraciencia -muy activa en Instagram- que abrí completamente los ojos a esa posibilidad.

Es curioso que, a pesar de haber visto en innumerables ocasiones, las ilustraciones que acompañan a libros de anatomía, salud, guías de identificación, etc. durante la mayor parte de mi vida nunca me planteé nada sobre esos dibujos... me refiero a cosas como ¿quién los hacía? ¿qué condiciones debían cumplir para acompañar a esas publicaciones? y cosas así...
Cráneo de Ursus arctos. Oso pardo.

Quizás fue porque la ilustración científica no se correspondía exactamente con la idea que yo tenía sobre lo que es Arte: pura expresión en la que todo vale y lo que cuenta es la emoción que se consigue transmitir. Al contrario, en la ilustración científica hay que representar con la mayor exactitud lo que sea que vamos a representar, y lo más importante es la transmisión de unos conocimientos, fruto de una investigación científica. Esto no implica que no pueda haber belleza en esas ilustraciones o que no puedan llegar a ser verdaderas obras de arte... es solo que estos aspectos artísticos no son lo más importante y nunca, nunca, nunca, pueden hacer palidecer o menguar la información que se quiere transmitir.

A pesar de este "encorsetamiento artístico" de la ilustración científica, es un campo del arte muy interesante para mi, pues implica conocer y profundizar minuciosamente en aquello que tenemos que representar. Y las previas y largas horas y semanas de estudio,  se llevan muy bien con mi faceta de "rata de escritorio".

Y si el "encorsetamiento" se hace un poco pesado...  se puede intercalar con otro tipo de dibujos o pinturas o simplemente hacer garabatos sobre un papel para relajarnos y dar rienda suelta a nuestra expresividad. La ilustración naturalista es otra opción que me encanta, un poco más “libre” que la científica.

Aún estoy al principio de ese camino, en el que arte y ciencia van de la mano... y no sé hacia dónde me llevará. Solo se que la belleza y la información del mundo natural y las especies que forman parte de él, merecen ser representadas y transmitidas.

Con todo lo que la Ciencia sabe, aún conocemos poco sobre nuestro planeta y su gran diversidad de formas de vida. Y a pesar que nunca lleguemos a conocerlo todo... - quizás, por eso mismo -, cada nueva información que nos llega es una sorpresa maravillosa para todo aquél que le mueva la curiosidad. Cuánto más se conoce sobre el Planeta y sus formas de vida más fascinante y maravilloso resulta. Es entonces cuando se llega a comprender el significado más amplio de aquella famosa frase del poeta Paul Éluard “Hay otros mundos pero están en este”.

Es curioso, pero en mi caso -y supongo que en el de muchos otros- cuánto más descubro y aprendo sobre la Naturaleza  más empapada me siento por la Magia de la Vida.

Calotriton asper. Posición dorsal. Tritón pirenaico
Calotriton asper.Posición ventral


P.D Los dibujos que acompañan a este post son algunos de mis primeros dibujos en ilustración científica, hechos en tinta con la técnica del punteado o stipling -a finales del año pasado-. En la actualidad sigo trabajando para mejorar poco a poco cada día.

martes, 12 de mayo de 2020

Virus y más virus...

¿Por qué se ha producido esta pandemia?

La Ciencia ya sabía que podría suceder...

Cuando una población de una especie tiene un crecimiento exponencial, al cabo de X tiempo los medios necesarios para su supervivencia empiezan a disminuir; ya que los consumen y destruyen por encima de su tasa de reposición. A medida que la especie sigue creciendo y se acerca al máximo soportable por el entorno, se empiezan a disparar una serie de mecanismos que tienden a frenar el crecimiento de la especie (cambios en el comportamiento, infertilidad, enfermedades, aumento de la mortalidad...). Una vez alcanzada la cota máxima que el medio puede soportar para la supervivencia de la especie en cuestión, esta tiene un rápido declive hasta descender a unos mínimos o incluso desaparecer.

Este concepto mucho más complejo y  desarrollado, con bonitas gráficas y ecuaciones, se estudia en Ecología de Poblaciones. Pero es bastante común la ilusa costumbre de creer que nosotros no estamos sujetos a las mismas leyes que observamos en otras especies...

Pero, ¿Como ha sucedido?

Si en el año 1800 ya éramos unos 1000 millones de personas...   200 años más tarde, llegamos a 6000 millones y, en solo 20 años más aumentamos unos 1.700 millones, llegando así a los 7.700 millones de personas en la Tierra en diciembre del 2019. Presentando así un evidente crecimiento exponencial.

[No parece casualidad que haya sido en Asia, dónde la densidad de población es más alta que en otros continentes (con diferencia), dónde se han iniciado pandemias (la de la gripe A y ahora la COVID-19).]

Sabemos que los virus no son seres vivos y no se desplazan por sí mismos, si no a través del contacto entre los seres que infectan. Para que el virus haya podido llegar, en poco tiempo, a todos los continentes, era necesario tanto un enorme número de personas, como la posibilidad de desplazamientos rápidos de las personas a lo largo de toda esa geografía (recordemos que el virus desaparece en poco tiempo fuera de su húesped).

En un mundo completamente interdependiente, e interconectado por los medios de transporte, a través de tierra, mar y aire... dónde cada día millones de personas se desplazan continuamente por cuestiones de trabajo, familia o placer... (la famosa globalización contra la que algunos nos manifestábamos hace ya más de 25 años) ha sido pan comido que el SARS-CoV-2 se pudiera expandir, en a penas unos meses, por todo el planeta.

Otro factor no menos importante es que a medida que nuestra especie ha ido aumentando, la biodiversidad ha ido disminuyendo. No solo porque seamos unos inconscientes irrespetuosos que disfrutemos matando a todo bicho viviente (que también) o traficando con todo tipo de especies protegidas o no. Sino porque a medida que crecemos, nos expandimos: necesitando nuevos lugares donde vivir... transformando bosques, selvas y llanuras en tierras de cultivo, y pastos para el ganado,  para poder alimentarnos, además de para otros negocios, tecnologías y necesidades, menos básicos pero propios de nuestras modernas sociedades.

Todo muy normal y lógico... la mala noticia es que esa Biodiversidad que nos estamos cargando, es imprescindible para el mantenimiento de la Vida y, por lo tanto, para nuestra propia vida, en muchos aspectos.... Pero ahora solo nos detendremos en ver porqué es necesaria para frenar las pandemias.

Sabiendo que hay unas barreras a la transmisión de los virus entre especies, imaginemos que estamos en una pista, nosotros en un extremo y el virus en el extremo opuesto; entre nosotros y él hay toda una serie de barreras colocadas (que son el resto de las especies de vertebrados). Pues bien, no es lo mismo que entre nosotros y el virus haya 100 barreras a que solo haya 10 ¿no? Ya que, cuántas menos barreras, más fácilmente llegará hasta nosotros o nosotros hasta el.

Sin embargo nosotros hemos ido saltando por encima muchas de esas barreras que nos protegían, en una inconsciente carrera directamente hacia los virus (y otros serios problemas). Este coronavirus no ha hecho nada (más allá de mutar que es lo que suelen hacer los virus), nosotros hemos acortado las distancias que nos separaban de él.


¿Se podía haber evitado?

Más allá de reaccionar lo más rápido y mejor posible ante el nuevo problema, pienso que no.
El que hayamos crecido exponencialmente y desarrollado tecnologías que nos permiten saltarnos muchas barreras naturales y desplazarnos rápidamente a nivel mundial responde a instintos vitales y características propias de nuestra especie.
Cualquier otra especie, si el entorno y sus propias características lo permiten, crece exponencialmente. Se suele decir que necesitamos hacernos conscientes de todo esto para valorar y cuidar lo que de verdad importa... es posible, aunque la "consciencia" es algo que hemos "sobrevalorado"  pero esto sería tema para otro post.


Conclusión

Tendremos que acostumbrarnos a vivir con esto... Conociendo el peligro pero sin volvernos psicóticos dejándonos llevar por miedos irracionales. Deberíamos dejar de buscar culpables dentro o fuera de nosotros y, en contrapartida, asumir mucho más nuestra responsabilidad individual y colectiva.

Estaría bien sacar algo positivo de todo este problema de los virus (como suele suceder con toda experiencia difícil). En este caso, saber de nuestra vulnerabilidad puede ayudarnos a comprendernos más tal y como en realidad somos, lejos de idealizaciones; lo que es una cura de humildad. Y sobre todo, tratar de preservar la Biodiversidad, comprender su inmenso valor y cuan necesaria nos es. 

Ilustraciónes propias creadas en Procreate



P.D Y con esto acabo esta miniserie de post sobre virus (aunque nunca se sabe cuándo puede surgir otro disparador similar o relacionado). En el próximo post o miniserie, que aún no se que formato llevará, tampoco se seguro que tema voy a tratar... así que, ya veremos, lo dejo como sorpresa para la próxima semana!









martes, 5 de mayo de 2020

Seguimos con los virus

Cómo decía en el post anterior, ahora entran en escena los coronavirus... Y es que han sido este tipo de virus, comunes en mamíferos, los que nos están dando problemas en estos últimos tiempos (también nos lo dió el de la gripe A en 2009 pero cómo, ancestralmente, no era tan común en mamíferos sino en las aves lo dejaremos aparte de momento)

  • En el 2003 apareció el SARS-CoV que provocó la enfermedad SARS
  • En el 2012 el MERS-CoV que provocó la enfermedad MERS
  • Y en el 2019 el SARS-CoV-2 que ha provocado la enfermedad COVID-19 y aún nos tiene preocupados...

Estos coronavirus infectaban principalmente a murciélagos... pero también a humanos*, camellos, conejos... 
Lógicamente también preocupa si pueden afectar a  nuestras mascotas, cómo y hasta qué punto.

Ya se conocía (anteriormente a estas epidemias y pandemias) que las mascotas, especialmente, los gatos son susceptibles a contraer enfermedades respiratorias y a contagiarse de resfriados y gripes a través de nosotros. 

En el 2003 se comprobó que algunas personas enfermas de SARS habían transmitido la enfermedad a sus animales de compañía, como es el caso de gatos. 

Ahora con el SARS-CoV-2 se han detectado algunos casos de felinos (solo unos pocos en todo el mundo) infectados por personas que habían padecido la enfermedad. 
Esto puede preocupar a algunos, planteándose si sus mascotas o las de sus vecinos pueden también transmitir el virus. Sin embargo, en la actualidad no hay ningún motivo real para la preocupación. Esto no es solo mi opinión, lo dice la Organización Mundial de la Salud, los Colegios de Veterinaria y todos los documentos científicos serios que han salido hasta la fecha.


Ilustracion de coronavirus
Una de las cosas que más preocupa es la facilidad de estos coronavirus de adaptarse de una especie a otra. 
La ciencia trata de determinar la procedencia exacta de estos virus tanto de su hospedador ancestral, como del lugar exacto dónde se ha producido el salto del virus, (para así poderlo aislar o controlar mejor) pero esto resulta realmente difícil, si no imposible, y al final se queda en propuestas tipo "se cree que...", "todo a punta a..." al no poder hallar la respuesta exacta.  

Incluso los análisis del genoma SARS-CoV-2 comparado con los coronavirus de murciélagos y pangolines ( hacia los que todo apuntaba podían ser el origen de transmisión ), no acaban de dar resultados concluyentes**. Esto significa que, ahora mismo, solo podemos decir con total seguridad que, el SARS-CoV-2 es un coronavirus que tienen los humanos. Si fue transmitido por un animal, no se sabe con seguridad cuál... ni si la mutación necesaria para que sea "nuestro coronavirus" se produjo antes o después de dar el salto al humano.

Cabría preguntarse (creo que a dia de hoy la ciencia no ha planteado esta posibilidad, al menos yo no lo he leído en ningún documento científico) si los virus no son sino pequeños trozos del propio genoma del humano, animal o hospedador cualquiera que, por los motivos que sean, mutan, se replican y desprenden de su huésped. El que los de una especie sean similares a los de otras especies cercanas, tendría todo sentido ya que también nuestros genomas y mecanismos fisiológicos son muy parecidos. Quizá esto es imposible por algún motivo que desconozco peros también podría ser una hipótesis que se podría investigar...  De momento, solo podemos esperar que se siga buscando afuera a los responsables. Aunque, de hecho, el problema más grave y complicado de atajar es el de la transmisión entre nosotros.

Tengo que acabar ya este post y aún no he entrado de lleno en las preguntas que quedaron pendientes al final del anterior: ¿Por qué se ha producido ahora esta pandemia? ¿Cómo ha podido suceder? y otra que añado en este ¿La podríamos haber evitado?. Así que las dejaré para un tercer post sobre el tema. Espero que este se os haya hecho ameno, pese a ser un tema espeso, y... ¡hasta la semana que viene!

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* el resfriado común también está causado por coronavirus, además de por los clásicos rhinovirus

** https://genotipia.com/genetica_medica_news/origen-coronavirus-sars-cov-2/ En esta misma página también se descarta la posibilidad de un origen sintético que se había planteado por ahí.

La ilustración de coronavirus la he realizado en Procreate a partir de la que hice para el anterior post, inspirada en otras imágenes que corren por la Red.

Cuatro días en el Parque Natural de Andújar

  Lo primero que sentí al pararme a contemplar el paisaje sobre el rio Jándula fue... el Silencio.  Pero después otras cosas me impresiona...